Gallina vieja hace buen caldo ¿qué significa?

Este es uno de esos refranes que vienen de las épocas pasadas. A veces es imposible de llevar a otro idioma, o tienen otra frase que significa lo mismo en otras lenguas. En este caso, es el caldo de gallina, o la famosa sopa de pollo, si se quiere. ¿Qué significa esta frase?

Un asunto de planificación

Cuando el tener gallineros en el patio de atrás no era algo inusual (en épocas de nuestras abuelas, o bisabuelas), se tenía que planificar mejor las comidas. No se podía usar una ponedora para la gallina al horno, por ejemplo, porque eso implicaba perder huevos; se recurría a las gallinas más viejas, esas que tenían poca utilidad, para preparar la comida.

Lo sabroso de la experiencia…

Hay gente mayor que repite, una y mil veces, que todo tiempo pasado fue mejor. Otras prefieren tomar el conocimiento que les ha dado la experiencia y pasárselo a las generaciones futuras. Tu madre no es sólo tu madre, sino una mujer con experiencia. Lo mismo para tu padre. Puede que haya cosas que ellos no vayan a experimentar nunca, pero hay otras que te pueden servir para no cometer sus mismos errores.

en más de un sentido

A veces, el significado deriva hacia ámbitos más privados. Algunos varones prefieren mujeres mayores, por diversos motivos: quieren una “dulce mamita”, una madre, una mujer más madura y que tenga mejor definido qué es lo que quiere, con mayor experiencia sexual, etc. A sus ojos, una mujer mayor es mucho más atractiva que una mujer de su edad.

No es exclusivo de la gente mayor (si te especializas)

Te gusta leer. Has leído los clásicos, y ves su influencia en muchas novelas. Empiezas a leer un libro, digamos “Soy el número cuatro”, para salir de tu zona de comodidad, y te asquea porque le ves el esqueleto. Le falta tanto para ser una historia decente que parece una sopa de agua. Luego, tomas una de esas novelas que parecen escritas para ti, y no quieres soltarla. Te parece oír su banda sonora, incluso. Te olvidas de comer y de dormir, pero no te importa. Cuando te especializas en un solo tema, puedes comprender mejor ese ámbito, y “harás mejor caldo”.

Algo de razón hay, en el sentido literal

Pero bueno, ¿es que es mejor elegir una gallina vieja para hacer la famosa sopa de pollo, o el caldo de gallina? Parece que sí. Quizás por la enorme incidencia del crecimiento forzado de las aves de corral para consumo masivo, o por tradición, hay quienes prefieren gallinas de mayor edad para sus caldos.

Y, si te pica la curiosidad (o el hambre), o tienes resfrío…

Hay evidencia científica que afirma que la sopa de pollo, o el caldo de gallina, ayudan a mejorar tu estado de salud si te has resfriado. Aquí hay una receta para hacer el caldo, que en algunos países se le llama “revive muertos”:

Ingredientes:

  • Media gallina vieja

  • 2 papas grandes

  • 1 cebolla

  • 1 zanahoria mediana

  • 100 gramos de porotos o frijoles

  • 1 hoja de laurel

  • Agua, aceite de oliva y sal, cantidad necesaria

Preparación:

Comienza cortando la gallina en cubos de un centímetro de lado, aproximadamente. En una olla, coloca algo de aceite de oliva, suficiente para cubrir el fondo de la olla al ladear el recipiente. Sin colocarla sobre el fuego, añade la gallina en cubos.

Pela las verduras. Corta la papa en cubos, si lo prefieres, y la zanahoria de la forma que más te guste. Corta la cebolla bien fina y añade las verduras a la olla. Coloca agua en la olla hasta que cubra todos los ingredientes, y la hoja de laurel. Lleva la olla al fuego durante 40 minutos, añadiendo sal a gusto.

Revuelve con cuchara de madera o cucharón y baja el fuego a mínimo. Deja por otros treinta minutos, y añade sal si lo consideras necesario. Añade los porotos o frijoles, dejando que se cocinen por otros diez minutos.

Este plato se sirve cuando la carne de gallina ya se ha desmenuzado gracias a la cocción. Si se desea, se puede añadir algo de carne a cada plato al servir.

Esta es una de las tantas recetas que podrás encontrar, ya que es un plato conocido en muchos países, y cada tierra le da su toque personal.

Imagen de Laura Lauman
Autora del artículo