Señales de que ya eres una mujer madura

El pasaje de la niñez a la adolescencia de las mujeres está marcado por la menstruación, lo cual indica que nuestro cuerpo está físicamente preparado para albergar un bebé (no que se tenga la madurez o los medios para eso). Sin embargo, es algo más complicado el saber cuándo se ha pasado de la juventud a la adultez, o a la madurez. Si tienes la duda, busca estas señales.

Empiezas a notar los ciclos de las modas

Miras eso que promocionan como novedad, y te suena de algún lado. Es parecido a esa otra cosa que pasaba hace unos años, sólo que actualizado para ser “el nuevo éxito”. Y sucede en varias áreas, a veces a la vez: música, ropa, comida, películas…

El drama no te interesa

Salvo que sean los que pasan por la televisión, claro está, o que lees en tu novela preferida. Hay gente tóxica, negativa, nociva o mala en este mundo, y te has topado con algunas de ellas. Las ves y no tienes ganas de meterte en los problemas que arman. Tu tiempo es limitado y no quieres regalárselo.

Estás relativamente de acuerdo con el cambio

El tiempo no para, por más que digas que todo tiempo pasado fue mejor. Sabes que las cosas cambiarán, y si bien no tiene por qué ser a la perfección, has aprendido a lidiar con ello. Sea en tu entorno o en tu interior: lo que querías a los veinte puede cambiar cuando llegas a los treinta, o cuarenta.

Has aceptado que el mundo no gira a tu alrededor

A esta altura, comprendes que el mundo escapa a tu control, y que cada persona en este planeta tiene su propia vida e intereses. No pueden dejar todo lo que están haciendo de lado y correr a ayudarte.

Sales con personas maduras

Esto no quiere decir que tengas citas con gente de tu edad y nada más, sino que eres más selectiva y prefieres madurez antes que un bonito cuerpito. No piensas cambiar tu personalidad por agradarle a alguien, porque te valoras. Buscas a personas emocionalmente adultas, que no requieren mensajes cursis cada cinco minutos en las redes sociales.

Eres casi amiga con tu madre

Si es que ella aún está en este mundo, claro, la ves más como una mujer con experiencia que como alguien que no entiende nada y está ahí para darte consejos que no pediste. Llega un punto en la vida en la que puedes decir “mientras más crezco, veo que tenías más y más razón”. Bienvenida a la madurez.

El carilindo de moda te da ternura (o ganas de pegarle)

O la chica bonita de turno, da lo mismo. Esa persona tras la cual corren grupos de chicas chillando o de chicos gruñendo, la ves y piensas que es adorable, una ternura. O te dan ganas de ir y pegarle un puñetazo en su sonriente cara de imbécil, porque esa actitud te harta y ya no tienes paciencia para lidiar con esa clase de gente.

Dejas de huir de tus responsabilidades

Sean laborales, familiares, conyugales o del tipo que sean, sabes que la época de poner excusas para evitar tus deberes ya pasó (o casi nunca lo haces). Ves que tienes responsabilidades, y que las lleves a cabo o no tienes consecuencias, tanto para ti, como para otras personas.

Tus cumplidos son sinceros

Ya pasó la época en la que pensabas que jugar con los sentimientos de otras personas era aceptable. Ves que las otras mujeres son tus aliadas, no eso que la publicidad y las revistas de moda quieren hacer creer a la nueva generación. Por eso, si elogias a alguien es porque se lo ha ganado, y sabes cuándo decírselo.

Asumes compromisos, y los cumples

Parte de la madurez es aceptar tus responsabilidades, y el llevarlas al día. Sabes cómo administrar tu tiempo, qué quieres o puedes hacer, y en qué deseas esforzarte. Has “podado” las cosas que no te interesaban.

Tienes una clara opinión sobre la maternidad

Oh, el tema que se le pregunta a las mujeres exitosas pero no a los hombres. Si no quieres tener hijos, miras a la cara y eso les dices. Si los quieres tener, pues los tienes (de forma clásica, por adopción o, para algunas personas, te enfocas en tus mascotas). Quizás no tengas la energía de los veinte años, pero sí tienes más experiencia y medios.

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