Características de una familia disfuncional

Nunca son tan divertidas como las pintan en televisión. Y menos aún si te ha tocado vivir en una. Si bien toda familia tiene problemas, hay algunas que pasan ciertos límites y entran en el terreno de la disfuncionalidad, lo que se nota por algunas señales.

Secretos

Se nota cuando una familia oculta algo, algo que consideran que nunca debe salir a la luz. Puede ser un crimen, algo vergonzoso, que desean dejar atrás o que quisieran que nunca hubiera sucedido, pero sucedió. Y, tarde o temprano, se empieza a ver algo entre las grietas de la historia “oficial”.

Perfeccionismo

Se debe hacer todo perfecto, o se deshonra a la familia. Nunca nada de lo que se hace basta, siempre hay quienes lo hicieron mejor, más rápido, con menos recursos o en una ocasión más oportuna. Las comparaciones son frecuentes, y la decepción es común.

Control

Se trata que uno de los miembros de la familia ejerce control sobre el resto, castigando a quienes no le obedecen. Usualmente es de un conyugue al otro, o de una persona adulta a un menor. Puede usarse para que nadie se salga del “camino establecido”. Aquí son reconocibles tanto el padre que castiga con violencia a su esposa e hijos, como la madre que cae enferma de gravedad cuando su marido e hijas no hacen lo que ella quiere.

Falta de diversidad

Es normal que, en una familia, sus miembros tengan algunos gustos y creencias particulares. Si todos comparten exactamente los mismos, es que no se anima al crecimiento personal, sino a que encajen dentro de un modelo y no busquen más allá, por vía del miedo, la culpa y la manipulación.

Conflicto constante

No importa cuán perfecta parezca una familia, siempre tendrá problemas. El tema es que algunas intentan resolverlos, mientras que otras los ignoran, o viven en un conflicto constante por cualquier cosa. Así no es forma de vivir, al menos, no sana.

Martirio

También conocido como “aguántatelas”. Si en tu familia la forma de lidiar con los conflictos es resistirlos, no resolverlos sino aguantarlos todo lo que se pueda (y más allá), tienen una aproximación muy mala a la resolución de conflictos.

Falta de respeto

No sólo en esa fase de la adolescencia, sino en general. No hay respeto entre la pareja, o desde o hacia los niños. No tiene por qué ser a los gritos: ignorar la opinión de alguien, no escucharle, discutir todo lo que diga, pasar por sobre sus elecciones sin considerarlas, todo esto es una falta de respeto.

Silencio

Hay silencio cuando no se habla de un secreto que nadie quiere sacar a la luz. O cuando se considera que el sufrimiento de un miembro de la familia es necesario, para que el resto siga adelante. Si se usa para castigar, es disfuncional.

Rigidez

Hay una sola forma de hacer bien algo, y es en la forma en que esta familia (o el miembro que la controla) lo hace. El intentar algo diferente es una ofensa, algo que no va a funcionar nunca y, si funciona, es por pura suerte. Una cosa es enseñar respeto, y otra muy distinta es no adaptarse a la realidad cuando las viejas reglas ya no funcionan.

Represión

“En esta familia, eso no pasa. Nunca pasó y nunca va a pasar”. Y, si pasa, hay que esconderlo en el sótano, en el ático, en el fondo de tu cabeza o en un lugar lejano en donde nadie desentierre la vergüenza de no adaptarse a una norma. Sean personas, sucesos, emociones, etc., no deben ser notados, no deben ser tenidos en cuenta jamás.

Miedo

Una familia no debería mantenerse unida por miedo a lo que haga uno o más miembros de la misma. “Quiero hacer esto, pero si lo hago, pasará algo malo” es lo que pasa por la cabeza de alguien que vive en una familia disfuncional. Y no se trata de “una galletita más y después corro quince minutos extra”, sino “creo que esto me hará algo más feliz, pero temo el castigo”.

Abusos

Esto es una señal inequívoca de una familia disfuncional. Los abusos emocionales, físicos o sexuales, el abandono, el robo o la privación de la libertad, el no hacer nada o evitar las responsabilidades para con la prole o el conyugue...

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